🌊 Sonido del mar para acompañar la lectura:

domingo, 31 de agosto de 2014

La verdadera amistad suelen tener reprensiones,
pero nunca adulaciones.

San Bernardo

sábado, 30 de agosto de 2014


Aquellos ojos que todo lo ven
sin que nadie puedan verlos.
están siempre sobre nosotros.


San Bernardo

viernes, 29 de agosto de 2014

EL VUELO DE LOS GANSOS

La próxima temporada, cuando veas los gansos emigrar dirigiéndose hacia un lugar más cálido para pasar el invierno, fíjate y verás que vuelan en forma de “V”.
¿Sabes por qué lo hacen de esta forma?
Porque al batir sus alas, cada ave produce una corriente en el aire que ayuda al que va detrás de él. Volando en V, la bandada de gansos aumenta por lo menos un 71% más su capacidad de vuelo, en comparación con uno que vuela solo.
Las personas que comparten un proyecto en común y tienen sentido de comunidad, pueden llegar a cumplir sus objetivos más fácil y rápidamente apoyándose entre sí.

Cada vez que un ganso sale de la formación, siente inmediatamente la resistencia del aire y se da cuenta de la dificultad de hacerlo solo. Por supuesto, rápidamente vuelve a la formación para beneficiarse del compañero que va adelante. 
Si nos unimos y nos mantenemos juntos a los que van en nuestra misma dirección, el esfuerzo será menor. Todo será más sencillo y alcanzar las metas y objetivos, será más placentero.
Cuando el líder de los gansos se cansa, permite que otro tome su lugar y él se retrase a un lugar más cómodo.
Nosotros, hombres y mujeres, obtendremos mejores resultados si nos apoyamos en los momentos duros, si nos respetamos y compartimos los problemas y los trabajos más difíciles.
Los gansos que van en la parte de atrás graznan para alentar a los que van adelante a mantener la velocidad.
Una palabra de aliento a tiempo, ayuda, da fuerza, motiva y produce mejores resultados.
Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, los dos gansos más cercanos salen de la formación y lo acompañan para apoyarlo y protegerlo.

Reflexión 
¡Cuánto podríamos aprender de estas aves!
El trabajo en equipo siempre tiene resultados más positivos que el individual: trabajar en equipo mejora las relaciones humanes, establece lazos de amistad y compañerismo, produce alegría y mejora sin dudar las emociones de los que lo integran.
A partir de hoy, trabaja en equipo en tu trabajo, en tu familia, con tus amigos y vuelen como gansos.

P. Guillermo Serra


lunes, 25 de agosto de 2014

La rana sorda

Hoy nos hemos topado con una fábula oriental muy antigua, escrita por Hsien-Sheng Liang, sobre el poder de la palabra. Esta fábula nos ha recordado mucho al Principio de Mentalismo del que tanto habla Conny Méndez en sus libros, en el que explica que todo lo que está en nuestras mentes y en nuestro interior, se refleja y se materializa en el exterior.
"La fábula de la rana sorda" o "El poder de la palabra"
Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.
Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.
Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.
Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenia caso seguir luchando. Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo.
Cuando salió, las otras ranas le dijeron:"nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos".
La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.
Lecciones
La fábula original de Hsien-Sheng Liang nos presenta dos lecciones importantes:
1. La palabra tiene poder de vida y muerte.
2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que lo acabe por destruir. Tengamos cuidado con lo que decimos.
Pero nos hemos encontrado con otra no tan explícita:
3. Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.
Una referencia relacionada
En los Estados Unidos de Norteamérica, en la NASA , hay un poster muy lindo de una abeja, el cual dice así: "Aerodinámicamente, el cuerpo de una abeja no está hecho para volar; lo bueno es que la abeja no lo sabe".
¿Qué te parece si hacemos oídos sordos a las cosas negativas y comenzamos a animarnos y a hacer algo todos para que este tiempo que nos toca vivir, sea mucho mejor para todos?



Anonimo

sábado, 23 de agosto de 2014

87 años casados: Dios nos ha puesto en el mismo equipo para ganar

El récord Ginness del matrimonio más longevo: Herbert y Zelmyra Fisher de Carolina del Norte juntos durante 87 años
Por Redacción
ROMA, 22 de agosto de 2014 (Zenit.org) - En tiempos en los que los divorcios crecen, se ataca a la familia y se presiones para cambiar el matrimonio entre hombre y mujer, calienta el corazón descubrir que la lista de los Ginness  está también el de una pareja que ha vivido juntos en matrimonio durante 87 años.
Se trata de Herbert y Zelmyra Fisher de Carolina del Norte (USA), casados en 1924. Herbert nació en 1905 y Zelmyra en 1907. Volvieron a la casa del Señor a la edad de 105 años: él en el 2010, ella en 2013.
En 87 años de matrimonio vieron a su familia crecer: 5 hijos, 10 nietos, 9 bisnietos y un tatara nieto. Sobre la historia, vale la pena destacar la reflexión hecha por la web de Religión en Libertad que ha escrito: "Una cierta ideología difundida en el mundo moderno querría demostrar que estar juntos en matrimonio durante muchos años es aburrido y una solemne tontería. Sin embargo, si le preguntas a los que viven esta experiencia se descubre que el matrimonio entre dos personas, a pesar de las mil dificultades, es objeto de consuelo, alegría, amor. Y sufre mucho más quien por alguna razón o la desgracia pierde la familia".
Durante su vida, Herbert y Zelmyra vivieron casos dramáticos, una guerra mundial, y muchas guerras combatidas por su país. Han tenido que enfrentar problemas, dificultades cotidianas, sufrimientos. Pero lo han hecho siempre juntos, encontrando en su unión y en la fe cristiana la fuerza para afrontar todo de la mejor forma.
Los dos cónyuges contaron su experiencia en una entrevista difundida en la red. A la pregunta sobre cuál fue la razón que lo convenció para pasar su vida junto a Zelmyra, Herbert afirmó: "Cada día que pasaba nuestra relación ha sido más sólida y segura. El divorcio nunca ha sido una opción, o incluso un pensamiento". "¿Cómo supo que su cónyuge era el adecuado para usted?", le preguntan. Y responde: "Crecimos juntos y éramos los mejores amigos antes de casarnos. Un amigo es para toda la vida; nuestro matrimonio ha durado toda una vida".
Y en esta vida no hay ningún arrepentimiento. De hecho, cuando el periodista pregunta a Herbert si hay algo que hubiera hecho de manera diferente tras más de 80 años de matrimonio, él responde: "no cambiaría nada. No hay ningún secreto en nuestro matrimonio. Hemos hecho lo que necesitaba uno del otro y nuestra familia". Asimismo, indicó que el mejor consejo que ha recibido para el matrimonio es "el respeto, el apoyo y la comunicación entre sí. Sé fiel, honesto y auténtico. Ama a los demás con todo tu corazón".
Por su parte, Zelmyra  aconsejó a quien trata de mantener la fe en que el hombre perfecto está ahí fuera: "¡El mío estaba a la vuelta de la esquina! Nunca está demasiado lejos, por lo que debe mantener la fe. Cuando lo conozca, lo sabrá". Además, añadió que los atributos más importantes de un buen esposo son "un gran trabajador y un buen proveedor. La década de 1920 fue dura, pero Herbert quería siempre lo mejor para nosotros. Me casé con un hombre bueno".
Ambos hablaron de su mejor recuerdo de San Valentín. Zelmyra contó una ocasión en concreto: "Cocino la cena todos los días. Herbert salió del trabajo temprano y me sorprendió: nos preparó la cena. ¡Él es un muy buen cocinero!" Y Herbert añadió: "le dije que le iba a preparar la cena y que podía relajarse. La expresión de su cara y el plato limpio me hizo feliz".
Ambos coincidían en que el mejor recuerdo de su matrimonio es su legado "5 hijos, 10 nietos, 9 bisnietos y 1 tatara nieto". También destacaron que ahora que "los hijos han crecido por lo que ahora podemos hablar más. Podemos disfrutar juntos de nuestro tiempo en el porche o en nuestras mecedoras".
Herbert recordó una etapa difícil del matrimonio "estuvimos separados dos meses cuando Zelmyra estuvo en el hospital con nuestro quinto hijo. Fue el momento más difícil de mi vida. La madre de Zelmyra me ayudó con la casa y los otros niños, de lo contrario habría perdido la cabeza".
De este modo, el matrimonio da un consejo sobre cómo afrontar un mal día en la pareja: "recordar que el matrimonio no es un concurso y nunca hay que mantener una puntuación. Dios nos ha puesto a los dos juntos en el mismo equipo para ganar". Al preguntarles si "luchar es importante", respondieron que "¡Nunca físicamente! Está bien no estar de acuerdo y luchar por lo que realmente importa. ¡Pero hay que aprender a doblar, no a romper!"
Para finalizar, una clave más sobre su matrimonio: hay algo que tienen en común y transciende todo lo demás: "los dos somos cristianos y creemos en Dios. El matrimonio es un compromiso con el Señor. Nosotros rezamos con él y por los demás todos los días".

martes, 19 de agosto de 2014

Nuestro cuerpo es solo carcasa





Dos amigos han muerto. Tenían esposas e hijos, tenían un proyecto de vida, ilusiones pero se les truncaron por la enfermedad.

Pero no quiero hablar de ellos hoy. Quiero hablar de la fragilidad de la vida; creemos que la vida nos pertenece, pero no es así: estamos para un rato.

Con la muerte de mis amigos he podido reflexionar sobre el sentido de mi vida. He podido descubrir que tras de mi deteriorado cuerpo hay otra cosa más importante. A veces me quejo de que ya no puedo hacer tal o cual cosa, que me caigo con facilidad… pero ahora me doy cuenta  que es solo una carcasa pasajera, y que un día la dejare para ser completamente feliz.


Aquí estamos de paso y todo lo que tenemos, por mucho aprecio que le tengamos, lo dejaremos, lo material es una cosa que dura poco: lo que nos dure la vida. Como dice mi madre. Todos moriremos desnudos

viernes, 15 de agosto de 2014

La plumilla


Nunca hubiera imaginado que mi vida llegara a ser tan intensa. Me habían dicho que la existencia de las plumillas suele ser tranquila.

Llegué al Oratorio de Valdocco guardada en un estu­che de cartón. Junto a mí se hallaba mi inseparable her­mano: un palillero de madera de haya cuidadosamente barnizado. A nuestro lado, un tintero de cristal con tapa de cobre finamente labrada.

Lo primero que llamó mi atención fue una multitud de niños y jóvenes que jugaban, corrían y reían ocupan­do todos los rincones del patio. Respiré tranquila. Aque­llos muchachos parecían más interesados en el juego que en escribir largos textos sobre sus cuadernos. Me imaginé en manos de alguno de ellos. Emplearía mi vida trazando redondas letras infantiles; garabateando pala­bras... esbozando caligrafías deficientes. Pero nada fue como imaginé.

Me depositaron sobre el escritorio de una habitación. Escuchaba, lejanos, los gritos y las voces de los peque­ños. Cayó la noche. El alboroto de los muchachos se fue apagando. Creció el silencio... Iba a entregarme al des­canso, cuando llegó él. Con sorpresa descubrí que mi dueño no era un muchacho, sino un sacerdote llamado Juan Bosco. Me sacó del estuche. Me ajustó al palille­ro. Llenó cuidadosamente el tintero. Alineó una hoja de papel sobre la mesa. Me sumergió en tinta negra. Comenzó a escribir...
En aquel momento terminaron mis sueños de tran­quilidad. Juan Bosco escribía rápido y con trazos apre­surados. Ajeno a las normas más elementales de caligrafía, alteraba los renglones a su antojo. No respetaba los márgenes. Las frases surgían a borbotones. De tanto en tanto se detenía. Su mirada quedaba perdida durante unos segundos... y regresaba a la tarea con ímpetu re­novado. A duras penas si podía seguir el ritmo frenéti­co de aquel sacerdote escritor.

Durante las mañanas casi no podía moverme. Sentía agujetas en mis diminutos músculos de metal. Pero cuan­do me acostumbré, todo fue distinto. Descubrí que es­taba llamada a ser algo más que la plumilla de un escri­torio.

Durante mi corta existencia he sido la prolongación de Don Bosco. Sentimientos e ideas se fraguaban en su corazón; llegaban a la mente; desde allí descendían hasta su mano... Y yo, una humilde plumilla, tenía el privi­legio de darles forma y dibujarlas sobre el papel para que todos pudieran leerlas y sentirlas.

Incluso llegué a pensar que mi cuerpo era como un pequeño arado que él dirigía con su mano. Cada línea de sus escritos era un surco para sembrar palabras. Cada palabra, una semilla dispuesta a germinar para ofrecer una cosecha de bondad.

  Tras largos meses de intenso trabajo, se quebró mi cuerpo. Me torné inservible. Pero siempre recordaré que fui la prolongación de Don Bosco. Yo dibujé el perfil de su alma sobre el papel.

José J. Gómez Palacios

NOTA: Don Bosco es denominado ”Apóstol de la buena presa” por si incansable trabajo como escritor y por sus iniciativas editoriales. En 1853 emprendió la publicaciónperiódica de las “Lecturas Católicas” de gran repercusión pastoral y editorial. (Memorias del Oratorio. Década tercera. Nº 20-21)