Muchas veces me lo he preguntado, y amigos... es una cuestión que a todos nos ronda la cabeza en algún momento. Al principio, cuando era más joven, solÃa responder con rapidez que, de no haber tenido parálisis, habrÃa sido profesor de primaria o salesiano. Siempre he sentido una profunda vocación hacia la enseñanza y una gran pasión por los niños, y en ese "otro camino" me imaginaba rodeado de ellos, guiando sus pasosSin embargo, luego, con la madurez que te dan los años, me fui haciendo preguntas más profundas. Empecé a ver que la vida no es una lÃnea recta. Si no tuviera parálisis, es verdad que hubiese ido al colegio de mis hermanos y, por lo tanto, me habrÃa ahorrado las malas experiencias que tanto me han marcado de mayor. Pero al borrar lo malo, también borrarÃa lo bueno: no conocerÃa a mis "pilares", esas personas fundamentales que han sido mi apoyo y que Dios puso en mi camino con un propósito. HabrÃa conocido a otras personas que me habrÃan influido en tal o cual dirección. Al final, Dios lo sabe y lleva los hilos de una manera que muchas veces no comprendemos.
Si cambio mi historia, cambia todo lo demás. Incluso mi familia hubiera sido de otra manera y circunstancia; nuestras vidas y sacrificios habrÃan sido distintos
Para ir aún más lejos, a veces lanzo una pregunta abierta: ¿qué pasarÃa si tus padres fuesen de... Camerún? Es una invitación a mirar más allá de nuestra propia realidad.
En resumen, no vale la pena lamentarse por lo que pudo ser, porque hay tantas variantes como formas de vida, y cada una tiene su propio sentido y su propia luz.

