Al comulgar se recibe la vida misma del Se帽or, recuerda el Papa Francisco.
El Papa Francisco subray贸, la centralidad de la Eucarist铆a en la vida del cristiano, y record贸 que al comulgar se recibe a Cristo mismo: “Cuando acudimos a la comuni贸n recibimos la vida misma del Se帽or, y para recibir esta vida es necesario nutrirse del Evangelio y del amor de los hermanos”.
Durante sus reflexiones, el Santo Padre medit贸 sobre el fragmento evang茅lico, centrado en la segunda parte del discurso de Jes煤s en la sinagoga de Cafarna煤m. En su discurso, Jes煤s “se presenta como ‘el pan vivo bajado del cielo’, el pan que da la vida eterna, y a帽ade: ‘El pan que yo os dar茅 es mi carne por la vida del mundo’”. “Este pasaje es decisivo –asegur贸 Francisco– y, de hecho, provoca la reacci贸n de quienes le escuchan, que se ponen a discutir entre ellos: ‘¿C贸mo puede 茅ste darnos a comer su carne?’”.
El Pont铆fice mostr贸 c贸mo “cuando el signo del pan compartido muestra su verdadero significado, esto es, la entrega de s铆 mismo hasta el sacrificio, emerge la incomprensi贸n, emerge el rechazo a Aquel a quien poco antes quer铆an llevar de forma triunfal”.
A pesar de estas murmuraciones, “Jes煤s contin煤a: ‘Si no com茅is la carne del Hijo del hombre, y no beb茅is su sangre, no ten茅is vida en vosotros’. Aqu铆, junto con la carne, presenta tambi茅n la sangre. Carne y sangre, en el lenguaje b铆blico, expresan la humanidad concreta”.
“La gente y los mismos disc铆pulos, intuyen que Jes煤s les invita a entrar en comuni贸n con 脡l, a ‘comerle’ a 脡l, su humanidad, para compartir con 脡l el don de la vida para el mundo, m谩s que triunfos espejismos de 茅xito”.
El Papa subray贸 que “este pan de vida, Sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, llega a nosotros entregado de forma gratuita en la mesa de la Eucarist铆a. En torno al altar encontramos aquello que nos alimenta y que nos anima espiritualmente hoy y para la eternidad”.
Record贸 que “cada vez que participamos en la Santa Misa, en cierto sentido, anticipamos el cielo sobre la tierra, porque del alimento eucar铆stico, el Cuerpo y la Sangre de Jes煤s, aprendemos c贸mo es la vida eterna, a vivir para el Se帽or”.
“La Eucarist铆a nos muestra por qu茅 no vivimos s贸lo para nosotros mismos, sino para el Se帽or y para los hermanos. La felicidad y la eternidad de la vida dependen de nuestra capacidad de hacer fecundo el amor evang茅lico que recibimos en la Eucarist铆a”.
Adem谩s, insisti贸 en que “Jes煤s nos repite tambi茅n hoy a cada uno de nosotros: ‘Si no com茅is la carne del Hijo del hombre, y no beb茅is su sangre, no ten茅is vida en vosotros’. No se trata de una comida material, sino de un pan vivo y vivificante, que comunica la misma vida de Dios”.
Francisco explic贸 que la incomprensi贸n de los oyentes ante estas palabras de Jes煤s tambi茅n puede darse en la actualidad: “Ante la invitaci贸n de Jes煤s a nutrirnos de su Cuerpo y de su Sangre podemos advertir la necesidad de discutir y de resistir, como hac铆an los oyentes de los que habla el Evangelio de hoy”.
“Esto sucede cuando nos resistimos a modelar nuestra existencia a partir de la de Jes煤s, a actuar seg煤n sus criterios y no seg煤n los criterios del mundo. Pero 脡l no se cansa nunca de invitarnos a su banquete para saciarnos de 脡l, ‘pan vivo bajado del cielo’”.
Sin embargo, concluy贸 afirmando que “nutri茅ndonos de ese alimento podemos entrar en plena sinton铆a con Cristo, con sus sentimientos, con sus comportamientos”.