1. Esperanza para un mundo que se resiste a ser feliz. La esperanza se siembra all谩 donde un cristiano trabaja, vive y piensa.
2. Alegr铆a para el hombre que sube y baja, trabaja y conquista monta帽as, pero al cual le cuesta sonreir. La alegr铆a es sin贸nimo de un coraz贸n sano y espiritual
3. Fortaleza para los momentos de dificultad. La nochevieja tiene un defecto: nos hace olvidar, por momentos, que “el d铆a siguiente” existe. Las dificultades no pueden ser mayores, para un creyente, que la fe en Dios para hacerles frente.
4. Fe en Dios. El materialismo no da, por s铆 mismo, la felicidad al hombre. Nunca, el ser humano se ha visto tan envuelto en el oropel de la riqueza y, contradictoriamente, tan ansioso e inquieto
5. Paz con los que me rodean. O cambias el mundo (tu peque帽o mundo all谩 donde est谩s) o el mundo te cambiar谩 a ti. Decide.
6. Conformidad con lo que me acontece y tengo. Frente al af谩n de tener, uno vive m谩s feliz, cuando disfruta de verdad con lo que tiene, no con aquello que nunca podr谩 alcanzar.
7. Ilusi贸n por poner, en cada d铆a del a帽o que comienza, una piedra que vaya edificando algo que merezca la pena. Para nosotros y tambi茅n para los dem谩s.
8. Animo por empezar de nuevo el camino que dejamos inacabado en la consecuci贸n de nuestros proyectos, trabajos o ideales. Roma no se hizo en un d铆a.
9. Constancia en aquello que nos deseamos en las primeras horas de este a帽o. Un defecto que podemos tener es poner la primera piedra y olvidarnos de seguir levantando el hermoso edificio que puede ser estos 365 d铆as
10. Limpieza de ese ba煤l de recuerdos ingratos y de trastos inservibles que, en el a帽o viejo, nos han aportado pesimismo, desaz贸n o inquietud. El coraz贸n lo agradecer谩.
11. Altruismo sano y divino para hacer m谩s agradable la vida a los dem谩s. Una vida sin sensaci贸n de “hacer algo por alguien” es como una tinaja que nunca conoci贸 la frescura del agua.
12. Coherencia para vivir seg煤n lo que uno cree y no, desde aquellos postulados, que los listos de turno nos dictan. Dar testimonio de nuestra fe, vivirla y defenderla puede ser un claro s铆ntoma de vivir lo que creemos.
Javier Leoz