El otro d铆a cuando me paseaba vi a un
matrimonio, estaba parados en la acera como si esperase alguien, al
principio no le di importancia; pero al pasar cerca, lo reconoc铆:
rafael, mi profesor de contabilidad y Trini. Pare y me volvi hacia ellos. Nos
dimos un abrazo de los gordos.
Hacia nada menos que 40 a帽os sin saber nada de ellos. Cuando nos despedimos empec茅 a recordar los buenos momentos que pase alli, en su academia. Tuve durante muchos a帽os la zambombita que me regalo... la perdi en la inundaci贸n que tuve en mi casa. Cosas as铆 es por lo que merece vivir...
Nunca me cansare de decir, estoy FABIOSAMENTE FELIZ.