馃寠 Sonido del mar para acompa帽ar la lectura:

jueves, 15 de noviembre de 2012

LA DUDA LLEVA AL OCASO



Un alpinista, desesperado por conquistar la cima de una monta帽a, inici贸 su traves铆a despues de a帽os de preparaci贸n pero quer铆a la glor铆a 煤nicamente para 茅l, por  lo tanto subi贸 solo.

            La noche cay贸 con gran  pesadez en la monta帽a, ya no se pod铆a ver absolutamente nada.

            Todo era negro, cero de visibilidad, la luna y estrellas estaban ocultas por las nubes.

            Al subir por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, resbal贸 y se desplom贸 por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa.
El alpinista, en la ca铆da libre sinti贸 la terrible sensaci贸n de ser succionado por la gravedad.

Segu铆a cayendo… y en estos momentos angustiosos le pasaron por la mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida.

Pensaba en la cercan铆a de la muerte, pero de repente, sinti贸 el fort铆simo tir贸n de la larga soga de seguridad que lo amarraba de la cintura a la roca de la monta帽a.

En ese momento de quietud, suspendido en el aire, el miedo le invadi贸 y no le quedo m谩s que gritar:


-¡¡¡Ay煤dame Dios m铆o!!!  
De pronto una voz grave  y profunda de los cielos le contest贸:
-¿Qu茅 quieres que haga?        
-S谩lvame, Dios m铆o…
-Realmente ¿Crees que yo te pueda salvar?
            -Por supuesto, Se帽or
-Entonces corta la cuerda que te sostiene.


Hubo un momento de silencio… pero el hombre con temor se aferr贸 m谩s a la cuerda.

Al otro d铆a, el equipo de rescate lo encontr贸 colgando, muerto y congelado, con sus manos fuertemente agarradas a la cuerda.

A tan solo dos metros del suelo.


¿Y t煤,  que tan aferrado estas a tu cuerda?  ¿ Te soltar铆as?

“No dudes de Dios. No digas que 脡l te ha olvidado o abandonado. No pienses que 脡l no se ocupa de ti. Siempre recuerda que 脡l te sostiene de su mano derecha.”  (Is. 41,13)

 Ecos de Africa  nov/dic/12

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