🌊 Sonido del mar para acompañar la lectura:

jueves, 18 de octubre de 2018

Las palabras amables pueden ser cortas y fáciles de decir, pero sus ecos son realmente infinitos.

Santa Teresa de Calcuta

Si vivimos por el Espíritu, marcharemos tras el Espíritu.

En el  pasaje de Pablo a los Gálatas, que se nos narra hoy, en el que les está hablando de la libertad que da el seguir a Cristo, les previene en no confundir la libertad con el libertinaje, pues este último hace aflorar las apetencias de la carne, que se caracterizan por acciones que van contra la ley, como son: fornicaciones, impurezas, idolatría, hechicería, enemistades, contiendas, odios, rivalidades, etc., así pues, los que obran de esta forma, están excluidos del Reino de Dios.

Sin embargo, los frutos de los que actúan según el Espíritu son: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, dominio de sí, etc.; ninguno de estos frutos van en contra de la ley, por lo tanto, aquellos que siguen a Cristo han crucificado su carne junto a sus pasiones y deseos.

Lo que nos está trasmitiendo Pablo es que, si perseveramos en el seguimiento de Jesús, por medio del Espíritu, podemos vencer fácilmente todas las pasiones y seducciones de este mundo, evitando el actuar mal frente a los demás. De esta manera nuestras obras se regirán por aquello en que Jesús resumió los mandamientos “Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos”.

Como nos indica el salmo nº 1 “El Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal”

miércoles, 17 de octubre de 2018

Nunca sabremos todo lo bueno que una simple sonrisa puede llegar a hacer.

Santa Teresa de Calcuta

Pararnos, no seguir de largo, buscar soluciones.


¿Cuántas veces  has escuchado la parábola del buen samaritano?
¿Cuántas veces te has identificado con cada uno de los personajes que aparecen en ella?
Cada uno de ellos tiene una enseñanza diferente, no hay una única moraleja, porque es como sacar una foto de un paisaje depende del ángulo desde el que la tomes la imagen será diferente aunque el paisaje sea el mismo.

Están los más “insignificantes” de la historia: el que fue atracado y los ladrones, pero ellos tienen su propia cuota de pantalla, ya que uno iba solo por el camino, por lo tanto ante los ladrones estaba en desventaja, llevaba dinero, mercancía… o cualquier material que era goloso para los ladrones, sufre las consecuencias de la maldad de aquellos que no respetan la vida de los otros, estos representan a los que van buscando su beneficio sin tener en cuenta el daño que pueden hacer a los demás.

El siguiente personaje es el sacerdote, alguien que ha elegido una vida de servicio a los demás que transmite la Palabra de Dios y da testimonio de entrega a la voluntad de Dios, esta es la teoría, pero su actitud no muestra nada de esto, deja al hombre en el suelo y desvía su camino para no rozarse con él.

Otro viene detrás, el levita, conoce muy bien la norma, la ley, la cumple a rajatabla, tanto que no le da importancia al dolor de la persona sino a no acercarse por miedo a incumplir alguno de los preceptos y contaminarse.

Llega después otro personaje, aquel que por ser de donde era no se esperaba que ayudara al pobre hombre apaleado y al que habían robado, venía del “otro lado” y se esperaba que siguiera de largo porque no era lo normal atender a quien no era de su pueblo. Pero como nuestra justicia no es la de Dios, justo fue el que se paró, socorrió y llevó al hombre a un lugar seguro, pagando todos los gastos.

Hay otro personaje, el del hombre que lo acoge en la posada y se hace cargo de él por encargo del samaritano, es verdad que lo hace sabiendo que cobraría lo que gastara, pero sin comentarse nada se da por hecho que lo hará.

¿Con qué personaje nos identificamos más?
¿Hemos actuado alguna vez como el sacerdote o el levita?
¿Nos caracterizamos por no mirar de dónde ni cómo es el otro sino por ayudar y ya está?

martes, 16 de octubre de 2018

Difunde el amor donde quiera que vayas. 
No dejes que nadie se aleje de ti sin ser un poco más feliz.

Santa Teresa de Calcuta

¿Ver para creer? ¿O creer para ver?



William James es considerado por muchos como el padre de la psicología moderna norteamericana. D0ctor en psicología y un profundo pensador, fue entrevistado un día por la prensa especializada. Le preguntaron por una idea importante. El Dr. James respondió: “El mayor descubrimiento de mi generación, es que el hombre puede cambiar toda su vida, con solo cambiar su actitud mental”.

Lair Riveiro, un destacado doctor brasileño afirma que “Creer como queremos ser, acabará viéndonos dueños de una nueva actitud”. En otras palabras, si quiere usted cambiar una actitud de apatía, empiece viéndose como si estuviera entusiasmado, caminando rápido, poniendo energía en lo que hace y pronto usted verá como el entusiasmo emergerá para sustituir esa apatía. La antigua idea de ver para creer, tiene que ser sustituida por creer para ver” ¿No le parece esto trascendental en nuestras vidas? Empiece a verse como si estuviera contento y pronto se sentirá feliz.

Esta técnica no es nueva. Mucha gente la ha aplicado en el pasado, con resultados pero en su contra. Mire a su alrededor. Hay cientos de personas que se ven tímidos, apocados, apáticos, y al hacerlo así producen justamente esa actitud.
Un verdadero líder logra el ambiente que hace que su personal provoque esos resultados con interés, ánimo y decisión, lo cree y acaba viéndolo. No hay espacio ya para gerentes sin liderazgo. En realidad, usted puede llegar a ser la persona que desea ser: alegre, entusiasta, próspera, amigable, que controle bien sus preocupaciones, que resuelva bien los problemas que se le presenten, y en fin que disfrute esta vida, pero tendrá que “creerlo, para verlo”

PorEmilio SantamaríaS.:Dale Carnegie TrainingHonduras<noticias@dalecarnegiehn.com>

lunes, 15 de octubre de 2018

No siempre podemos hacer grandes cosas, pero sí podemos hacer cosas pequeñas con gran amor.

Santa Teresa de Calcuta