"Hoy se exalta con frecuencia el placer, el ego铆smo, o incluso la inmoralidad en nombre de falsos ideales de libertad y felicidad. La pureza de coraz贸n, como toda virtud, exige un entrenamiento diario de la voluntad y una disciplina constante interior. Exige, ante todo, el asiduo recurso a Dios en la oraci贸n"
San Juan Pablo II
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