No me olvides, Madre m铆a,
y perdona las chifladuras de este pobre oblato trapense,
que quiera volverse chiflado de veras.
de tanto amarte a ti, Virgen madre,
y de tanto amar su obsesi贸n,
que es la cruz de Jes煤s, su divino modelo. As铆 sea.
San Rafael Arnaiz
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