martes, 19 de marzo de 2013

El cirineo en su contexto historico



Jesús iba con la cruz a cuestas hacia el Gólgota; apenas podía sostenerse de pies: ensangrentado, apaleado; le habían flagelado  duramente y, como mofa, le habían puesto un casco de espinas. Por allí pasaba el cirineo y le obligaron a ayudarlo.

A poco que se lea el relato de la Pasión, se da cuenta que una cosa no encaja: después de azotarle, apalearle, ponerle un casco de espinas, ¿y de repente le ayudan a portar la cruz? Vamos a ver lo que paso por la mente del centurión.

A Jesús le condenaron dos veces: a la flagelación y, como el pueblo no estaba sastifecho con eso, a la crucifixión. Los ánimos estaban alborotados, habían soltado a Barrabas y querían que muriese. Tuvo que aguantar unos azotes tremendos, como lo indica la Sabana Santa ¡estaba casi desangrado! Era todo llagas: lo habían condenado crucificado. El centurión se daba cuenta que no le quedaba mucho de vida, ¿que le hubiese pasado si moría antes? Pilatos le castigaría por desobedecer…No fue por misericordia sino para cumplir las ordenes