sábado, 20 de mayo de 2017

No me olvides, Madre mía,
y perdona las chifladuras de este pobre oblato trapense,
que quiera volverse chiflado de veras.
de tanto amarte a ti, Virgen madre,
y de tanto amar su obsesión,
que es la cruz de Jesús, su divino modelo. Así sea.

San Rafael Arnaiz