lunes, 26 de agosto de 2013

Subiendo en el ascensor con el Señor


Todas las mañanas salgo a dar un paseo para andar, un día cuando regresaba en el ascensor una persona se subió conmigo, no la recocí pero ella sabía quién era, y me dijo que iba a casa de un vecino a llevarle la comunión –que ya falleció-, me enseño el reservado, mi reacción fue de arrodillarme; fue un momento, el tiempo de subir hasta el sexto, totalmente inesperado pero muy intenso.