viernes, 12 de febrero de 2016

La Jornada Mundial del Enfermo se celebró hoy en Tierra Santa

La Jornada Mundial del Enfermo se ha celebrado este 11 de febrero en Tierra Santa, por petición del papa Francisco. El evento ha tenido lugar en la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes.
En su tradicional mensaje, el Santo Padre pidió que se realice en Tierra Santa porque fue el lugar “donde Jesús realizó su primer milagro gracias a la mediación de su Madre”. El tema elegido, se inscribe en el marco del Jubileo de la Misericordia. Por ello, el Pontífice señala que “la Celebración eucarística central de la Jornada, el 11 de febrero de 2016, memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes, tendrá lugar precisamente en Nazaret, donde la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros”. Es allí donde Jesús inició su misión salvífica, en favor de los pobres y oprimidos.
La delegación pontificia para el evento estuvo presidida por el arzobispo Zygmunt Zimowski, presidente del Consejo Pontificio para los Agentes Sanitarios, y el programa ha tenido varias celebraciones litúrgicas en diversas ciudades de Tierra Santa, las cuales han iniciado el domingo 7 en Ramallah.
Formó parte del programa un Simposio dedicado a los problemas relacionados con el cuidado de los enfermos terminales y con las cuestiones éticas del final de la vida que se realizó el martes 9 de febrero en el Notre Dame de Jerusalem Center. Y en la noche del 10 de febrero, se celebraron las vísperas en rito bizantino, seguida por una procesión con velas entorno a la basílica de la Anunciación.
Como indica el Santo Padre, “podemos ser manos, brazos, corazones que ayudan a Dios a realizar sus prodigios, con frecuencia escondidos. También nosotros, sanos o enfermos, podemos ofrecer nuestras fatigas y sufrimientos como el agua que llenó las tinajas en las bodas de Caná y fue transformada en vino bueno”.
En Lourdes, la Virgen ha querido manifestar su amor materno especialmente a los que sufren y a los enfermos. Desde entonces sigue haciéndose presente con constante solicitud. Este santuario ubicado en los Altos Pirineos franceses es actualmente el primer destino de peregrinación mariana del mundo. No en vano, son más de 6 millones de peregrinos los que lo visitan cada año. De ellos, más de cien mil son enfermos que acuden en busca de alivio y consuelo.
La primera aparición
El 11 de febrero de 1858, Bernardita recogía leña en Massabielle, en las afueras de Lourdes, cuando acercándose a una gruta, una ráfaga de viento la sorprendió y vio una nube dorada y a una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenia una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario.


La niña al principio se asustó, pero luego comenzó a rezar el rosario que siempre llevaba consigo, al mismo tiempo que la pequeña, la Señora pasaba las cuentas del suyo entre sus dedos, al finalizar, la Virgen María retrocedió hacia la Gruta y desapareció. Estas apariciones se repitieron 18 veces, hasta el día 16 de julio