sábado, 9 de noviembre de 2013

UN MINUSVALIDO POR LA CALLE.

(Este articulo lo escribí en los años 90)

Cuando voy por la calle me pasan cosas, unas divertidas como el día en que un vagabundo se me cuadro en plan "mili", y otras que lo son menos. Y de esas voy a hablaros hoy, no tanto para los padres sino para los simpatizantes de AMAPPACE y personas sensibilizadas con nuestro problema.
Todos los días, cuando salgo de trabajar, cojo el autobús de línea hasta casa. Los conductores, a excepción de algunos, se comportan muy bien, me conocen pues llevo seis años cogiendo el mismo, intentan parar en la acera pues el último escalón es alto aunque este acostumbrado a subirlos, siempre cuesta (y no soy el único). Todos me dejan bajar por delante. Desde aquí les doy las gracias por esos detalles. Poro hay días que, por estar mas cansado o por no subir bien hasta el dichoso último escalón, me cuesta subir, fallo pero tras otro intento lo consigo fácilmente, la gente me ayuda, y aquí viene el problema.
No es que no me guste que la gente me ayude, no, al contrario; ahí se ve el grado de concienciación de los malagueños, sino en como lo hacen: un día sin darme cuenta me encontré por los aires; estaba en brazos de uno, y con la muleta envié por los aires la canceladura del bonobús. Podéis imaginaros el bochorno que pase de verme en esta situación en medio del autobús y él satisfecho en ayudarme; otro día me empujaron de detrás, o sea me cogieron por el trasero, e incluso me tocaron donde no debían
A todos vosotros, simpatizantes y todos lo que me estáis leyendo, os diría que no dudéis en ayudar, tanto a minusválidos como a personas mayores, pero siempre con el mayor respeto. Preguntaros a vosotros mismo "¿me gustaría que me ayudarán de esta forma?'. Muchas veces he oído decir que nos enfadamos si nos ayudan. Pues no, por lo menos yo no, al revés. Menos una vez que estaba cruzando la Avenida de Andalucía: me pararon en medio de la avenida para preguntarme si necesitaba ayuda;; le debí echar una mirada! Si quieres ayudarme, primero, no me pares en medio de la avenida, y segundo cogerme del brazo y llevarme a mi ritmo hasta la acera, o si no sabéis como agarrarme, reducid vuestro paso y haced señal a los conductores si se pone el semáforo en verde, me darás mas confianza - ¿no os parece? -.