viernes, 14 de abril de 2017

¡Bienaventurada, María!
porque aceptaste el extraño devenir
de los acontecimientos en el excelso nacimiento
de Nuestro Señor, en la humildad del silencio...
Enséñame a no buscar las glorías humanas,
sino solo la de Dios.

Gustavo Villapalos