lunes, 20 de junio de 2016

Más de cincuenta años hace que estoy confesando,
y no me remuerde la conciencia
de todas las veces que he dado la absolución,
sino siento pena de las tres o cuatro veces
que no la he podido dar.
Es posible que no hiciera todo lo que debiera
para suscitar en los penitentes
las disposiciones debidas.

San Leopoldo Mandic