domingo, 6 de marzo de 2016

Tengamos, pues, sin cesar, ante la mirada,
el amor inmenso de Dios por nosotros.
este amor que le ha hecho soportar tantos sufrimientos
por cada uno de nosotros y que él vuelve tan dulce,
agradable, tan natural,
al concedernos las mayores gracias.

Beato Carlos de Foucauld