jueves, 16 de octubre de 2014

Cruz Dehonioana




Recientemente he recibido una circular de los Padres Reparadores, y me ha parecido bastante enriquecedora


Querido bienhechor.


Como cada año por estas fechas, con el nuevo curso ya iniciado, le hago llegar mi saludo cariñoso y agradecido, extensible a todos sus seres queridos. Espero y deseo que se encuentre bien y le pido a Dios, le fortalezca y le llene de esperanza ante la adversidad.

Siempre le estamos agradecidos, por su apoyo incondicional a esta gran tarea de formación y acompañamiento vocacional. Le hago llegar un pequeño detalle, que quiere unirnos más, si cabe, a quien nos anima y mantiene, que es el Corazón de Jesús. Se trata de un llavero con el signo que nos identifica como Congregación: nuestra cruz dehoniana.

Dicen, que la vida está hecha de pequeños detalles, pues eso es lo que deseamos compartir con usted, un pequeño detalle que, para nosotros, tiene un valor especial y marca toda nuestra vida. La cruz es el signo del cristiano y en esta que le ofrezco, va expresado todo el significado de ese signo. Un corazón en el centro, hace que en ella veamos el amor de Dios, que tuvo su máxima expresión en la entrega de su propio Hijo, por todos los hombres, por amor.

También dicen, que la vida es como una cruz, dura y difícil de llevar, pero cuando a esa cruz le ponemos corazón y hacemos que el amor que nos mueve sea muy grande, la cruz se hace más llevadera y ligera. Solemos decir de nuestra cruz Dehoniana, que cuanto más grande es el corazón, más pequeña es la cruz.

Esa cruz es un signo de identidad como cristiano y como parte de esta familia de los Sacerdotes del Corazón de Jesús o Dehonianos, haciendo referencia a nuestro querido padre Fundador, el venerable Juan León Dehon. Que sea algo que nos acompañe siempre y nos ayude a sentirnos unidos a tantos que comparten nuestra misma fe por todo el mundo. Acójala con el mismo cariño con el que se la enviamos. Y que este símbolo, presente en nuestras manos, nos ayude a acordarnos más veces del Señor y de lo que fue capaz de hacer por todos nosotros y por nuestra salvación: entregar la propia vida.