sábado, 13 de septiembre de 2014

AL TRASLUZ

 AL TRASLUZ
 
La cruz, trono de amor
 

Nos llega la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, recordando aquel consejo de Teresa de Jesús a sus monjas, ante la imagen de un Crucificado: "No os pido ahora que penséis en Él, ni que saquéis muchos conceptos, ni que hagáis grandes y delicadas consideraciones con vuestro entendimiento. Tan sólo os pido que le miréis". Mirar con ojos de fe es un don que necesita ser alimentado con la oración de cada día para poder seguir descubriendo la mirada amorosa de Dios, para saber que Él me mira y puede abrir los ojos de nuestra fe. Hemos de orar para que el Señor nos conceda mirar con los ojos del Resucitado. En la Sagrada Escritura, los ojos indican la actitud del corazón. El salmista sabe del poder de la mirada de su Dios y a Él le invoca: "Tengo los ojos puestos en el Señor, que saca mis pies de la red..." (Salmo 25, 15-17).
            Esta semana he participado en el solemne quinario que Hinojosa del Duque celebra en la ermita del Santo Cristo de la Injurias, lugar privilegiado de encuentros y plegarias. E invitaba con 
emoción y unción a mirar la preciosa imagen, obra de Castillo Lastrucci, que nos muestra la cruz, como trono de amor, y el crucificado, ofreciéndonos sus tres destellos más hermosos para que los grabemos en lo más profundo de nuestro corazón.
            Primero, Jesucristo es nuestro salvador: "Tanto amó Dios al mundo, que envió a su Hijo único para salvarlo". En palabras del Papa Francisco: "Jesús está golpeando tu corazón y te dice lo mismo que le dice el ángel a los pastores: Te ha nacido un Redentor. Simplemente te pide que lo escuches, o más, te pide que lo busques. Hoy se nos invita a buscar".
           Segundo, Jesucristo es nuestro Maestro. Coloquemos en nuestros labios la tierna plegaria de san Pedro: "¿A quién iremos, Señor, Tú tienes palabras de vida eterna".  
           Tercero, Jesucristo es nuestro Amigo, que nos espera siempre para el encuentro y el diálogo. La cruz se alza hoy sobre la humanidad, ofreciendo su lección de amor. "El Señor siempre nos perdona y nos acompaña. Es cuestión nuestra dejarnos perdonar y acompañar", nos dice el Papa en uno de sus últimos tuits.

ANTONIO GIL (Sacerdote)