sábado, 16 de noviembre de 2013

Crisis de autoridad y permisivismo

El psicólogo francés Daniel Marcelli observa que actualmente algunos padres no pretenden tanto educar, en el sentido de sacar fuera (ex ducere) el potencial del hijo desde lo profundo de su ser, cuan­to, más bien, atraer a sí (se-ducere) al hijo, compla­cerlo, saturar y prevenir cualquier necesidad. Des­orientados en su propia identidad, empantanados en una trama emotiva, y temerosos de perder el afecto de los hijos terminan en una actitud pasiva y permisiva.
Al permisivismo se llega desde la crisis de la au­toridad; y el permisivismo de los padres conduce como consecuencia inevitable a la tiranía de los hi­jos. Es la tesis del libro de Aldo Naouri: Padres per­misivos, hijos tiranos, que relaciona la crisis actual entre padres e hijos con la realidad política con la que se construyó Europa en la primera mitad del siglo XX. Los países desarrollados estaban marca­dos por las dictaduras y todo lo que tuviera que ver con autoridad sonaba a autoritarismo. En este cli­ma social, las nuevas generaciones llegaron a pa­dres con la teoría de la tolerancia. Según Naouri, las consecuencias están siendo nefastas, porque esos niños a los que "nada se les impone" y a quienes "se deja a expensas de sus deseos y pulsiones", no han llegado a ser individuos más responsables y felices, sino que dan muestras de angustia y egoísmo des­de edades muy tempranas. En realidad, según Naou­ri, se ha subvertido el principio de autoridad, de tal manera que son los padres los sometidos al juicio de los hijos y quienes tienen que adoptar su siste­ma de valores.
Realmente, si se desmonta la autoridad de los pa­dres, los papeles se confunden, llegando a la supre­macía de los papas amiguetes, de las mamas cole-guis, rechazando cualquier diferencia entre ellos y sus vastagos y ofreciéndoles un único credo ultra-permisivo: ¡haz lo que te plazca! Y así, "esos adul­tos juveniles no han preparado a sus crías para las tareas que les esperaban y, creyendo alumbrar una humanidad nueva, han fabricado seres ansiosos, desamparados, a menudo tentados por el conser­vadurismo a fin de compensar ese abandono" (P. Bruckner). En eso estriba el drama de las educa­ciones demasiado liberales, sin prohibiciones ni lí­mites, en que no son educaciones.

Boletín Salesiano. septiembre 2013