domingo, 5 de mayo de 2013

Subiendo en el autobús


   En una época probé andar con una muleta por la calle porque me sentía inseguro. Un día cogiendo el autobús de línea regresando a mi casa de pronto sentí que alguien me cogía en brazos y me subía; fue un momento de desconcierto porque no me lo esperaba: dí con la muleta a la maquina de picar los bonobuses que salió por los aire del porrazo.

   Ya os podéis imaginar la situación: El hombre orgulloso de su hazaña conmigo en los brazos, el conductor intentando poner en su sitio la maquina, los pasajeros sorprendidos verme en brazos de un hombre, y yo sintiéndome mal al verme en esta situación: todo había ocurrido en pocos segundos sin mediar palabra