lunes, 25 de marzo de 2013

LA BELLA LEYENDA DE LA VIRGEN DE LA AMARGURA

La Virgen de la Amargura que se venera en la típica ermita enclavada en la calle Mármoles, Málaga (España) es conocida por todos, con el nombre de "La Zamarrilla" y es que esta Virgen tiene una leyenda que de boca en boca y de generación en generación, va pasando por cuantos malagueños la conocen y veneran. La leyenda de la Stma. Virgen de la Amargura hace que el pueblo la crea tan ciertamente, que al relatarla vive plenamente la misma.

Pero es que la leyenda tiene tanto sabor y es de tal belleza que quien la escucha se siente emocionado lo mismo que el que la cuenta.

Pasemos a relatar la susodicha leyenda. Allá por los años de 1700 existía un célebre bandolero a quien llamaban "Zamarrilla", el cual por sus fechorías era constantemente perseguido por la justicia. Una noche en que conversaba a través de una típica reja, cuajada de macetas y rosales, con una mocita del barrio de la Trinidad, que era su novia, fue avisado que le seguían de cerca para apresarle. Al despedirse la novia de ojos negros arranca una rosa blanca y se la entrega al bandido, este huye, corre, no encuentra donde esconderse y en su continua huida encuentra abierta una Ermita existente en la entrada del camino de Antequera, en cuyo altar mayor se daba culto a la Virgen de la Amargura, busca y rebusca por toda ella el sitio apropiado para esconderse, la ermita es pequeña y no encuentra el sitio apropiado y al sentir muy próximo los pasos de sus perseguidores, sube al camarín de la Stma. Virgen y se refugia bajo su manto.

La justicia entra en busca del bandolero, pero no lo encuentra, cuando todo es silencio, sale "Zamarrilla" de debajo del manto y dirigiendo sus ojos hacia los de la Stma. Virgen, quiere ofrecerle algo y como aún conserva en sus manos la rosa blanca, la lleva hacia el pecho de la Señora, para prenderlo en él, no tiene con que hacerlo y lo hace con el puñal que llevaba.

Va a salir de la Ermita libre de los que le perseguían, pero instintivamente se vuelve para mirar nuevamente hacia el rostro de la Virgen, observando con gran estupor que aquella rosa blanca, que había colocado en su pecho, se había vuelto de un color intensamente grana, brotando de los pétalos la sangre más pura que jamás vieron sus ojos.

No puede seguir retrocede y sube al camarín de la Virgen y al observar el milagro cae de rodillas a los pies de la Señora, con sus manos cubre su rostro y llora amargamente su vida pasada y se arrepiente de cuantos pecados cometió.

Sale por fin de la Ermita y entonces sigue hacia Antequera pidiendo ingresar en un convento de monjes franciscanos allí va a pasar el resto de sus días, pero antes de que su vida termine no deja un sólo Jueves Santo, de venir a ofrendar a la Señora una rosa roja. Un Jueves Santo cuando venía a cumplir la promesa de ofrenda a la Virgen de la Amargura, unos malhechores le salen al camino con ánimo de robarle las limosnas que tenía recaudadas para el convento, lo apuñalan y al caer en tierra la rosa roja que llevaba entre sus manos, vuelve a convertirse en blanca, indicándole que su vida ascética le ha servido para purificar su alma.

Esta leyenda la que da lugar a que la Virgen de la Amargura, sea conocida más popularmente por la Virgen de Zamarrilla.

(Copiado de un opúsculo)