viernes, 1 de marzo de 2013

Dos caminos hacia el Cielo.


     Benedicto XVI he renunciado a ejercer a su ministerio Petrino porque se veía incapaz de seguir: “Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado”. Un gran ejemplo de humildad

    Pero al Beato Juan Pablo II casi lo hemos visto morir: apenas podía hablar, incluso se le caía las babas; no andaba: era ya un hombre en las últimas; también nos dejo un ejemplo te valentía y de entrega “Totus Tuus”.

     Dos ejemplos aparentemente contradictorios pero, a su vez, sumamente complementario porque infinitos son los caminos de Dios. Son dos estilos de entender sus misiones personales.

     El Señor nos llama a ejercer nuestra misión concreta y personal encomendada; de nosotros depende si aceptamos o la rechazamos. No podemos mirar a nuestro lado pues a cada uno nos llama por nuestro nombre.