miércoles, 12 de diciembre de 2012

Ayuda bien


Un día iba cruzando solo la Avenida de Andalucía, una de las principales de Málaga, e iba un poco apurado pues el tiempo del semáforo lo conocía bien. De pronto me para un señor preguntándome si me ayudaba. Agradezco que me ayuden, pero no que me paren en medio de la avenida, ¡le debí echar una mirada!.
Los discapacitados tenemos fama de no querer que nos presten ayuda. En este caso le estaría agradecido si se hubiera puesto a mi lado, y en caso necesario, que, pese a todo, no fue preciso, indicara a los coches que parasen.