martes, 25 de septiembre de 2012

ORA LUCHA CONFÍA (4)

Viene de http://granodearena-m.blogspot.com.es/2012/09/ora-lucha-confia-3.html

4. CONFÍA

     Hemos visto a nuestro Juan como es testigo de un accidente de moto, ir a juicio y decir lo que ha visto; al regresar a casa esta contento porque sabe que ha hecho todo lo que he podido y tiene la conciencia tranquila.

     Es lo que tenemos que llegar a sentirnos cuando nos acostar­nos: de saber que hoy hemos hecho algo a favor del Reino, ¿y para que, si mañana no lo veo?. Eso no importa: no estamos aquí ver los frutos. Estamos para transmitir la buena nueva a los niños y jóvenes y basta: que nos falla un niño, pues seguro que vienen otros; y un equipo, no te preocupes, forma otro. Lo importantes son dos cosas: no desesperarse, y saber en que se ha fallado, si es que has fallado.

     Cuando María se le apareció un ángel cuando estaba en oración se puso en manos de Señor: "hágase Tu voluntad". Nosotros no tenemos la confianza que tuvo Ella, pero si podemos imitarla: Si hemos dicho que si a una serie de "compromiso", pues si somos consecuentes con ello, tendremos que decir que no a la comodidad, por ejemplo, nos hemos de confiar a nuestro Movimiento y ponernos a su servicio, no importa si lo veo o no. ¿Acaso María sabia lo que implicaba ser la Madre del Salvador?.

     La confianza implica una obediencia, pues si no obedecemos ello quiere decir que pensamos que se equivoca, entonces ya no confiamos. Si obedecemos al movimiento y a la Iglesia es signo que estaremos en sus manos. Cuando cantamos que queremos se arcilla entre sus manos, decimos "hágase en mi tu voluntad".

     También hay que confiar en nuestras cualidades, no te achiques, ya que Dios nos a puesto unos talentos a nuestra disposición. Y no que hay que desaprovecharlos, no debemos. Pero algunos no sepamos llevar nuestros talentos... Como hemos dicho antes, pongamos nuestra persona, aunque creamos que sirvamos para nada, a nuestro movimiento que seguro que tienen una función para nosotros.

     Tenemos que confiar en alguien que nos guíe, nos aconseje, y nos arrope cuando tenemos momentos de confusión, no es bueno en quedarse aislado en momentos de vacilación. Nos ponemos en contacto con alguien que tengamos confianza y, por supuesto, tenga las ideas claras. Difícilmente nos puede ayudar una persona de fuera del Movimiento en una cuestión de él.

     Una señal de la confianza es la alegría, pues es un hombre despreocupado, capaz de transmitir optimismo ante las dificultades. Un cristiano que va por la vida intranquilo por causa de los bienes materiales, no puede dar un buen testimonio porque transmite inquietud por un segundo dios. Si bien Dios no quiere que seamos mendigos.     Hemos visto a nuestro Juan como es testigo de un accidente de moto, ir a juicio y decir lo que ha visto; al regresar a casa esta contento porque sabe que ha hecho todo lo que he podido y tiene la conciencia tranquila.

     Es lo que tenemos que llegar a sentirnos cuando nos acostar­nos: de saber que hoy hemos hecho algo a favor del Reino, ¿y para que, si mañana no lo veo?. Eso no importa: no estamos aquí ver los frutos. Estamos para transmitir la buena nueva a los niños y jóvenes y basta: que nos falla un niño, pues seguro que vienen otros; y un equipo, no te preocupes, forma otro. Lo importantes son dos cosas: no desesperarse, y saber en que se ha fallado, si es que has fallado.

     Cuando María se le apareció un ángel cuando estaba en oración se puso en manos de Señor: "hágase Tu voluntad". Nosotros no tenemos la confianza que tuvo Ella, pero si podemos imitarla: Si hemos dicho que si a una serie de "compromiso", pues si somos consecuentes con ello, tendremos que decir que no a la comodidad, por ejemplo, nos hemos de confiar a nuestro Movimiento y ponernos a su servicio, no importa si lo veo o no. ¿Acaso María sabia lo que implicaba ser la Madre del Salvador?.

     La confianza implica una obediencia, pues si no obedecemos ello quiere decir que pensamos que se equivoca, entonces ya no confiamos. Si obedecemos al movimiento y a la Iglesia es signo que estaremos en sus manos. Cuando cantamos que queremos se arcilla entre sus manos, decimos "hágase en mi tu voluntad".

     También hay que confiar en nuestras cualidades, no te achiques, ya que Dios nos a puesto unos talentos a nuestra disposición. Y no que hay que desaprovecharlos, no debemos. Pero algunos no sepamos llevar nuestros talentos... Como hemos dicho antes, pongamos nuestra persona, aunque creamos que sirvamos para nada, a nuestro movimiento que seguro que tienen una función para nosotros.

     Tenemos que confiar en alguien que nos guíe, nos aconseje, y nos arrope cuando tenemos momentos de confusión, no es bueno en quedarse aislado en momentos de vacilación. Nos ponemos en contacto con alguien que tengamos confianza y, por supuesto, tenga las ideas claras. Difícilmente nos puede ayudar una persona de fuera del Movimiento en una cuestión de él.

     Una señal de la confianza es la alegría, pues es un hombre despreocupado, capaz de transmitir optimismo ante las dificultades. Un cristiano que va por la vida intranquilo por causa de los bienes materiales, no puede dar un buen testimonio porque transmite inquietud por un segundo dios. Si bien Dios no quiere que seamos mendigos.