lunes, 6 de agosto de 2012

La patena


El otro día volví a ver caerse una Hostia al suelo. La Hostia, como sabemos, es el Cuerpo de Cristo y no un símbolo y en caso de necesidad se puede partirla pero nunca se parte por la mitad el efecto. Con esto quiero decir que cada pedazo de la Hostia es el Cuerpo de Cristo.

Hablando con una persona me comento que después de distribuir la comunión se queda multitud de partículas en el copón y es por eso que el sacerdote pone agua, remueve y se la bebe, para no dejar Hostias, si, Hostias sin consumir: cada partícula es una Hostia.

Y yo me pregunto ¿Qué pasa con las Hostias, partículas, que se caen al dar la comunión? Son pisoteadas, desperdigadas inconscientemente, menos mal sino seria un sacrilegio. Esto se puede  evitar con la patena, hoy, por desgracia, en desuso.

Por ello es preciso de hacer mas atención cuando se distribuye la comunión ayudándose de una persona para colocar la patena debajo del que comulga,; o si lo hace con la mano, averiguar que no quede restos de Hostias en ella. Después de distribuir se deberá limpiar los dedos en el purificador, es decir, en el pañuelo.

La patena es una bandeja que servía para distribuir la comunión. Los primeros cristianos se la pasaban, cogían cada uno la Hostia para comérsela a la vez. A los largos de los siglos La Iglesia modificó el modo de comulgar individualizando la comunión reduciendo el tamaño de la patena.



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