viernes, 23 de septiembre de 2011

(7). JUBILACION.

Después de dieciocho años de trabajo me jubilé: mi trabajo me gustaba y era interesante, pero muy estresante, llegaba a casa rendido, me sentaba en el sillón, y descansa.  Una vez que estaba enfermo de stress me llamaron de la mutua, y me propusieron pedir la jubilación por enfermedad: acepté. Fue varios meses de papeleo y de tribunales médicos.  Una vez estaba esperando mi turno,  todos estábamos enfermos, piernas rotas, manos vendadas... ¡¡cuando me llaman se armó una espectación!! .
Una vez retirado retome la fisioterapia y logopedia ya que has había abandonado. Mi deterioro físico era patente: ya no podía andar por la calle, así que tuve que tomar un andador, cosa que me costo asimilar.
Ahora mi vida es reducida pero feliz: Salgo a la calle a tomar mi cafelito, hablo con unos y con otros, participo en Misa en Radio María, le doy al ordenador, chats, foro, blog; me divierto con cosas así intentando aportando algo a los demás. Vivo con mi madre que es mayor (81 años) y por ahora no necesitamos ayuda asistencial.
Una de las cosas por la cual he abierto este blog es para dar mi pobre testimonio a quien lo necesite, darle animos a quien se sienta triste: VALE LA PENA LUCHAR.

jueves, 8 de septiembre de 2011

(5) INFORMATICA Y PARO.

Después  de COU, y de suspender Selectividad, cosa que no me importo, estudie FP2 Informática, era una cosa fácil, que me gustaba las matemáticas y con mucho futuro.  Lo hice en dos años pues me convalidaron asignaturas de BUP. Por primera vez estaba en un entorno no protegido, en el mundo real. Algunas veces  iba o venía a clase con algunas compañeras en su coche produciéndome cierta libertad, y no depender de mi madre. Los profesores eran más “liberales”, la empresa de la academia cometió una estafa y por poco vemos cerrarla produciendo una incertidumbre y, claro, revuelo.

Todo esto hizo que me vaya haciendo a la vida real, con un cierto aire de normalidad, aunque seguía siendo un joven inocente e inmaduro que le parecía que se iba a comer el mundo ¡¡bendita juventud!!  Creía que con mi flamante título de programador informático, primera promoción en Málaga y las ayudas por contratar un discapacitado, me rifarían.

Muy lejos de ser así. Estuve cuatro largos años en el paro; hice mi primer programa para un bingo, mi hermana consiguió que me hicieran una entrevista de trabajo, que se quedó en eso: una visita de cortesía; visité varias veces a  un profesor que estaba en Sanyo como programador: nada; estuve en una empresa de informática un año como práctica.  Finalmente llegue a mi asociación de parálisis cerebral, allí hice trabajos administrativos como voluntariado durante años. Al tiempo me emplearon como administrativo.

Era tal punto mi frustración que me pre matriculé en Cádiz en la CAMF, una escuela profesional de discapacitados, para hacer no sé qué cursillo para salir de mi casa, y airearme un poco. ¿De qué me había servido tanta lucha? ¿Para qué tanta integración si luego no había salida? Estaba desesperado. Ahora sé lo angustiados que estaban mis padres viéndome en  casa no haciendo nada por cuanto había luchado y ganado un sitio en  la sociedad; cuanto habían luchado por mí.


sábado, 3 de septiembre de 2011

(4). SELECTIVIDAD

Tras muchos años de esfuerzos, superación y ayuda de mis padres, de profesores y compañeros, llegue a COU (Curso de Orientación Universitaria), logré aprobar.


Unos 15 días después de los exámenes de COU se pasa la selectividad (acceso a la Universidad; en mis tiempos, me parece recordad, se pasaban en dos días, mañana y tarde.


Yo no tenía la intención de estudiar una carrera universitaria, pero sí de ejercitar mi derecho a examinarme, rompiendo una barrera hacia la normalización. Así que mis padres hablaron con el Tribunal para ver de que manera podría pasarlo. Propusimos llevar mi maquina eléctrica (era el año 84,  todavía no había ordenadores personales) pero dijeron que no, solo me concedieron escribir a mano –escribo mal- mis exámenes en el doble de tiempo; y grabar la conferencia, que era una prueba mas de selectividad  de entonces, en cinta para que pudiese hacer mi esquema porque soy incapaz de coger apuntes.


Me pusieron el la tarima, enfrente de mis compañeros y de cientos de estudiantes, ya imagináis la expectación que había en la aula de la universidad; y empezamos el examen.


Como tenia el doble de tiempo significaba tener que volver al turno siguiente para realizar lo que no me había dado tiempo, esta vez sin mis compañeros, con lo cual fue mayor la sorpresa de los estudiantes. Lo más penoso fue el saber que mis compañeros ya estaban de vacaciones, esperando las notas, y yo empezar de nuevo.


Unos días mas tarde, antes que dieran los resultados, mi padre envió una carta al Tribunal, que con indepencia que aprobase o no, de agradecimiento por haber facilitado el acceso a la prueba de acceso; a la cual le contestaron diciendo que se veía que sabia mas de lo escrito, pero que objetivamente me habían puntuado en base a lo escrito: suspendí, y no me presente a la convocatoria de septiembre. Estudié informática, programación de gestión de empresas.


Los objetivos estaban cumplidos: por una parte, mi sastifacción personal de haber llegado hasta allí, que en aquella época pocos discapacitados fuimos capaces de llegar. Y en segundo  lugar, saber que abría una brecha para futuros universitarios discapacitados.



Gracias a Dios que tengo a mis padres que me exigieron todo lo que podía dar; sin ellos estaría sentado en una silla de ruedas sin poder moverme en mi asociación. Mis estudios me costaron mi esfuerzo pero ha merecido la pena no solo para mi realización sino para dar un testimonio de vida para mayor Gloria de Dios.